Martescito de recomendaciones: maldito horario de invierno
Teníamos un horario interesante, ahora la peor de las opciones.
Maldito horario de invierno, que has traído el frío contigo. Yo te maldigo.
Maldito seas tú, entre todos los horarios posibles, porque no tienes sentido ninguno. Me haces levantarme de día, vivir de noche, solo traes oscuridad en tus mañanas grises, hasta el Sol te tiene miedo.
Maldito seas, horario de invierno, que no ayudas a la alegría, que solo prometes el disfrute efímero de la Navidad, que nos has traído Halloween y por suerte es cada vez más americano, pero por desgracia sigue habiendo disfraces de miedo sexy para chicas y miedo cutre para chicos.
Horario de invierno malditísimo, que me traes amargura, que no me das fuerzas para enfrentarme a los malos pensamientos, que me quieres hundir bajo una manta cuando bien sabes que es inviable, que el descanso no es posible, que solo me vas a acarrear problemas. Que no has traído contigo el encendido de la calefacción central, cuando deberíais llegar a la vez, y aquí me tienes llenando bolsas de agua caliente como si fuese amish.
Maldito seas, que me agotas. Que con niños eres un problema, ahora que ya habían entendido lo de cenar de día, que durante semanas la vida se descoloca, que solo me llevas a querer acostarme a las 9 y levantarme una semana después. Que al final me levanto a las 7 y nunca, NUNCA, compensa pensar que hace una semana fueron las 8.
Maldito; que no prometes nada bueno. Que no hay odas a los amores de invierno, a las locuritas bajo cero, solo podemos romantizarte y soñar con pelis, sofás y mantitas, porque disfrutarte ni apetece.
Maldito horario de invierno, no te quedes. Traes melancolía, tus días son difíciles, las noches traen recuerdos y lágrimas, del cocido nos cansamos, Filomena ya no existe, mis abrigos no me gustan, no hay calzado bonito y cómodo que resista el frío, quedan dos minutos para que las ugg nos hagan ojitos otra vez, que no tengo un rincón para leer un libro tomando un chocolate caliente junto a una vela ni tiempo que me lo permita, tengo frío, el pelo fosco y muy pocas ganas de enfrentarme a cosas serias. Devolvednos el horario de verano y nadie saldrá herido, o al menos yo.
¿Ves la imagen? No soy yo.
Lo primero, dejemos claro el mood
Otra lata con cookies dentro
Menudo éxito las latas del Dia, chicas. Me considero influencer total de esa tendencia en concreto porque fui la primera en ver su potencial. Luego, Instagram se llenó de vídeos, pero la primeras en descubrirlas fuimos nosotras (vosotras y yo). Reivindiquemos.
Dicho esto, el viernes estuve en Primark, de ahí salió este vídeo (he dejado cosas para un segundo pero de verdad que cada año se superan en Navidad):
Una de las cosas que se me quedó en el tintero es esta lata que, de verdad, me martirizo mucho por no haber grabado en video porque no solo es lata de casita, con unos colores muy del estilo de lo que se ve en Target y otras tiendas americanas chulas, no solo contiene galletitas, sino que ADEMÁS tiene luces. Me duele no haberla grabado con el encendido pero quizá también no haberla cogido. Choices.
Y un adorno de Navidad
Juro y prometo que es lo último que digo sobre la Navidad en esta newsletter, hay que tener algo de autocontrol, pero es que el otro día me entusiasmé con la colección de adornos para el árbol de Selfridges. Se lo mandé a mi amiga Ana, que ha vivido en Londres mucho tiempo, y ambas estuvimos hasta las 11 de la noche comentando a distancia. Acabamos, evidentemente, locas perdidas al llegar a este en concreto…
Me gusta mucho, claro, pero 32 euros se me hace UN POCO caro. ¿No sé, igual un DIY? Solo veo difíciles dados y cubiletes.
El caso, que me lío, también había cócteles chulísimos, bueno, una fantasía todo con lo que no os quiero aburrir, pero ahora ya solo intento encontrar cosas originales para Ana que además este año estrena Navidad en su casa. Hemos encontrado en H&M una fantasía que, evidentemente, y gracias a ella, este año va a lucir en nuestros árboles:
Una estantería de cuentos de rayas
A veces pienso que algún día me dedicaré a transformar muebles. Cuando lea esto mi actual marido se va a reír porque las dos veces que pintamos un mueble de casa acabó haciéndolo él… Pero pienso que es que no lo hicimos bien, con rodillito, y eso alargó la tarea más de lo necesario y además hizo que no lo hiciésemos bien. Mi objetivo en mente es el mueble de la tele, pero tenéis que convencerlo vosotras porque a mí no me escucha ya. He perdido la esperanza de que mi madre me mande señales del más allá, quizá porque no tengo fijo y era su método de comunicación favorito en el más acá, pero desde luego sí que me está mandando señales el New York Times publicando este reportaje sobre pintar muebles viejos justo cuando escribo esto.
Un paso intermedio será hacer esto monísimo y que encaja con mi nueva necesidad de poner color a mi casa. Si es con rayas a contraste, mejor. De momento, he ‘pintado’ el Martescito, que parecía más fácil, ¿mola?
Una ¿tarta? de queso Kinder Bueno
Hace mucho que no hablamos de la mejor chocolatina de la Historia de la Humanidad. El otro día compré en Normal (unas tiendas a medio camino entre el Primaprix, Pepco y el difunto Dealz -que acabó siendo sección en Pepco y ya ni eso-) tres paquetes, sobra decir que han sido tres momentos de felicidad en estas semanas aciagas.
Aquí va lo que el creador ha considerado llamar tarta pero bueno, podemos decir que es gochada máxima.
Un spray para casa
Mi amiga Paula lo ha vuelto a hacer: creía que nunca necesitaría un spray para mi casa pero aquí me tienes, deseando muy fuerte hacer un pedido (y luchando muy fuerte con el ímpetu, vienen días deseando muchos gastos, siendo la guinda de un pastel muy gordo el tener que cambiar de lavadora). Es una edición limitada, lo ha debido hacer así para fastidiarme y que me debata entre el querer y el poder todo el rato.
Me cuesta mucho elegir entre las cuatro opciones que ha diseñado porque: a) Los nombres y explicaciones de cada uno son excepcionales, como siempre, y b) Tiene tanto talento que estoy segura de que todos van a oler increíble.
Me gusta mojarme, y aunque sé perfectamente cómo va a oler Tienda de Jabones (porque estuve en las suyas y porque es a lo que huele mi ropa, donde guardo todas las pastillas de The Singular Olivia que aún tengo sin estrenar) y aunque evidentemente soy target también de Old Big Library y Madame and Mendl’s, me ha enamorado la descripción de Viento del Este:
Martescito de bocadillos: Sloppy Joe
Una cosa que no siempre apreciamos de los americanos son sus bocatas. No es que tengan muchos porque, desgraciadamente, ellos ni se contagian de nosotros como sí ocurre al revés, así que lo de tener panes decentes cada día es una cosa que no trabajan así por lo general. Sin embargo, a pesar de eso, tienen algunos muy interesantes, como el Philly Steak (que no es exactamente como el del Vips, sino con bien de salsa).
Hoy traigo uno sencillo que me parece muy apañado para el otoño (no soy yo de hacer cosas con setas, si es tu mood gastro estos días, no soy esa persona).
Hablamos del Sloppy Joe, que es un poco el mix entre hamburguesa y boloñesa. Esto ya lo hizo mi madre alguna vez, ella tenía el mundo en su cocina sin saberlo.
Dicho todo esto, vamos cerrando por aquí. Una semana más sin ser rica gracias a la newsletter; supongo que estoy un pasito más cerca (o no, seguir en ella no implica que vaya a ocurrir, esto es más bien un mensaje para mí misma). Gracias por aguantarme, el horario de invierno me tiene revuelta.













"Que nunca, NUNCA, compensa pensar que hace una semana fueron las 8": qué grandísima verdad... Leerte sí que ayuda a sobrevivir al horario de invierno...
No es por crearte una necesidad pero, en ASOS hace años que venden una variedad bastante original de adornos de árbol 🌲