Martescito de recomendaciones: ¿en qué piensas?
En nada no.
La gente que se cruza conmigo no lo sabe.
La gente que me conoce de algo no lo sabe.
Mi círculo más cercano no lo sabe.
Solo yo lo sé. Hasta ahora, que te voy a contar lo que oculto.
Si me hicieras la típica pregunta (“¿En qué piensas?”) daría la también típica respuesta (“en nada”), pero es mentira, siempre estoy dándole vueltas a algo, a una sensación.
Voy por la calle, en el bus, estoy en el trabajo, en casa, y básicamente, si no estoy ocupada en algo importante, estoy pensando: en concreto, pienso en lo que me da reparo.
A veces son cosas que debo hacer y no quiero. Otras, cosas que me pasan y me dan vergüenza. Pienso en ellas antes y después de que sucedan. Las cosas que me dan reparo son el eje central de mi vida, las que consiguen pequeños triunfos cuando me enfrento a ellas o me quitan el sueño si me han afectado demasiado.
Y son muchas:
Ponerme el cinturón en un taxi (especialmente si no lo encuentro fácilmente).
Decirle al taxista que voy a pagar con tarjeta.
Pedir la cuenta en un bar.
Pedir que me dejen pasar a un asiento libre en el autobús.
Enfrentarme a una puerta que no sé si se abre hacia fuera o hacia dentro.
Llamar por teléfono.
Coger el teléfono.
Hablar por teléfono si hay gente delante.
Saludar a otros padres en la puerta de la guardería.
Dar propina en comercios.
Ir a presentaciones y no conocer a nadie.
Que me salude alguien y no me acuerde de su nombre.
Saludar a alguien y que no se acuerde de que nos conocemos.
Poner mis cosas en la cinta transportadora de la caja para pagar en el supermercado y que ponga el de delante el palito separador.
Intentar poner yo el palito y tener que invadir el espacio personal del de delante.
Ir al médico y contar mis síntomas.
Los primeros minutos en las máquinas del gimnasio.
Cualquier minuto en el gimnasio si las máquinas que quiero/sé usar están ocupadas.
Que me pregunten en el gimnasio cuánto me queda en una máquina.
Que me pregunten si me pueden ayudar en algo en una tienda.
Que me pregunten si estaba todo bien comiendo fuera.
Que me pregunten si me gusta el resultado al terminar en la peluquería.
Cualquier pregunta suele ser incómoda, lo veo claro.
Preguntar el precio de algo. [¿Lo ves?]
Preguntar el precio si quien lo ofrece, además, es alguien a quien conozco.
Que se me haya saltado una uña.
Que alguien me mire el pelo/la ropa más de dos segundos seguidos.
Decirle a alguien que tiene restos de pasta de dientes / comida.
Mandar un mensaje para pedir algo.
Responder a un mensaje dos días más tarde.
Mandar un mensaje a alguien que se ha olvidado de algo que me prometió.
Cuando una conversación no fluye, aunque sea con amigas.
Que me hablen de algo que no sé: ¿por qué insisto en hacer como que sé de qué me hablan?
También cuando me preguntan si conozco a alguien, para acabar diciendo “puede que me suene” (y no, no me suena).
Mandar el primer e-mail.
Hablar con alguien después de meter la pata.
Mandar un DM y que no me contesten.
Mandar un audio cuando hay alguien delante.
Grabar un Stories cuando hay alguien delante.
Por lo general, vivir cuando hay alguien delante (esto es broma).
Tener que explicar cuando algo es broma. En mi caso, casi todo lo es.
RECOMENDACIONES
Carina, con c
Es como decir Leticia con z, no sé si ya hace falta pero yo especifico. Tampoco sé si es ya el momento de recomendarla o todo el mundo la tiene en su lista de contactos pero aquí vengo yo con los “por si acaso”. Por si acaso aún no tienes la IA en tu WhatsApp, es justo lo que necesitas para no escuchar ni un audio más.
Porque escuchar audios (y más si estás delante de alguien) también da reparo, y pereza, y de todo. Tú entras en el enlace de Carina, pasas a tenerla en tus contactos, le reenvías el mensaje y no solo te lo transcribe (sé que WhatsApp hace esto ya directamente pero con escaso éxito) sino que si hace falta te hace un resumencito.
Un jersey para ti, amiga de las rayas1
No estoy recibiendo feedback y no sé si estoy sola con lo del estampado de rayas rojas y rosas. Lo mismo sois más de: “rosa y rojo, puñetazo en el ojo”, pero si no, he encontrado el jersey perfecto.
Podría hacerme la guay y llevarlo solo yo pero me puede la generosidad. Si José Andrés puede postularse para el Nobel de la Paz, yo, que tengo subida a YouTube su receta de tortilla con patatas de bolsa, también quiero mi nobelcito por bondadosa (o una beatificación o algo).
Está en Mango, qué inesperado:
Tres hamburguesas picantes
No sé si he confesado aquí que me gusta mucho el picante. Si ya he hablado alguna vez del mejor arroz que comí en mi vida y que me abrió una úlcera, dadme la razón y avisad a mi familia de que empiezo a repetirme como la anciana que me encamino a ser.
Con esto soy algo más tolerante que con lo de las aceitunas, entiendo que el picante no es para todo el mundo. Pero si te gusta, aunque sea en un nivel bajo, tengo tres hamburguesas para ti.
Realmente, todas se parecen un poco, así que en mí escala de valores están al mismo nivel:
The Queen, de Roost Chicken: esta es una cadena chiquitita que está en Madrid (en el centro y algunos centros comerciales) y la especialidad es el pollo. Se les da muy bien porque lo hacen marinado y rebozado y está muy rico. Fui con mi amiga Ana el otro día y nos pedimos la hamburguesa que lleva guacamole, bacon, pollo (obvio) y su salsa HOT. Créeme que es hot de verdad, pero está buenísima (a mí me recuerda a una salsa que ponían en un bar de Móstoles cuando era pequeña y que llevaba mayonesa, ketchup, mostaza y salsa picante, si no he dicho nada que no te guste, obviamente te va a gustar).
Del mismo estilo es la hamburguesa favorita en casa de mi amiga Oti (buena amiga, mejor influencer): es de Popeye’s y se llama The Chicken Sándwich Picante. O sea, no engaña a nadie. Lleva pollo, mayonesa picante y pepinillos. Muy rica también.
La tercera no la he probado pero la pongo porque Vicio es un valor seguro. Para mí, de las mejores hamburguesas a domicilio (aunque qué precios, chica, a mí es que ya todo en la vida me parece caro). Está dentro de una edición limitada que han sacado imitando el famoso menú infantil de una famosa cadena de hamburguesas. Lleva regalo y todo. La hamburguesa puede ser de ternera o pollo y dicen que pica bastante así que evidentemente la quiero probar, pero el domingo intentamos pedirlo y se agotaron pronto. Dime que necesitas que termine la cultura de los virales sin decirme que necesitas que termine la cultura de los virales.
Una mochila para millennials
Bueno, estoy cansada de aparentar una edad que no tengo. Digo muchas frases de gente joven, de los Z, pero PORQUE SE DECÍAN YA DE ANTES. En plan mucho antes. Total, que sin vergüenza ninguna llevaría una mochila que me identifique con mi generación y evidentemente esta de Loungefly es una maravilla. ¿Quién no soñaba con tener su propia taquilla en el instituto? Porque yo sí y algo de culpa (o toda) la tuvo ‘Salvados por la campana’… Como nos descuidemos empiezan a hacer merchan como el de Friends, que está por todas partes, pero de momento este mola mucho.
Botones de madera de aguacate
Otra cosa que me identifica como millennial es que me gustan mucho los aguacates. Con su toquecito de Tajin, manjar. Anoche mismo cenamos un par y ahora me arrepiento de no haberme acordado de hacer botones con el hueso: es un nivel pro de aprovechamiento en la cocina y evidentemente ESTOY DENTRÍSIMO.
Eso sí, me da pánico intentar cortar ese hueso resbaladizo y cortarme: me contó Fabián León que hay hasta un tipo de corte que se llama “el del aguacate” (o algo así) de toda la gente que se raja la mano al intentar sacar el hueso clavándole el cuchillo y no soy hipocondríaca pero me parece algo muy plausible y desde entonces siento el miedo verdadero a que me ocurra a mí.
San Valentín fácil
Recordemos que este viernes es San Valentín. Es posible que no lo celebres, no pasa ni media, pero nadie dijo que no pudieras regalarle a alguien una tarjeta que se prenda fuego. Una cosa SENCILLA…
Aunque yo igual estoy más en el mood de hacer Galentine’s Day con mis amigas (las mismas de alquilar un cine para darnos el calendario de adviento personalizado, que por cierto ya se está gestando el de este año). Estamos de acuerdo en que tenemos que decorar una mesa así:
Me da igual si dentro hay una pizza de Costco, pero ese mantel, esos colores (un poco de Navidad sin ser Navidad) merecen que celebremos el San Valentín de las amigas mínimo.
Pero ay, he buscado la tela roja y rosa y no existe (al menos no en este lado del mundo). Menos mal que tengo mi jersey de Mango para compensar… Algún día llegará aquí ese estampado, se pondrá de moda, y nadie me reconocerá la autoría como influencer primigenia. No pasa nada, ya lo he vivido dos veces: con mi chiste sobre las McDalenas (que hasta McDonald’s ha utilizado) y con el movimiento antimeninas, estoy acostumbrada a vivir EN LA SOMBRA.
Un regalo perfecto de San Valentín
Digo esto siendo consciente de que he dicho que no celebro San Valentín y de que mi actual marido ya ha leído (y revisado) el martescito antes de incluirlo, pero lo mismo tú tienes suerte: necesitamos el libro de recetas para la air fryer de Jamie Oliver. Mi confianza en él es plena en este sentido, solo viendo las recetas que ha ido compartiendo…
Comida con formas
Hace muchísimo que no hablamos de comida con forma de animales. Por si vivís ajenas a esto (especialmente porque no es fácil de encontrar), Buitoni ha sacado masa de galletas ya preparada. Estamos un poquito más cerca de EEUU cada día y no solo porque en cualquier momento también nos pueda gobernar alguien con la cara color risketos (todo es posible).
Si la localizas (la masa) es perfecta para hacer estas cositas tan monas. Con tu propia masa no te la juegues, haz unas galletas riquísimas pero tradicionalmente redondas y punto. Que alguien me diga si ya he compartido aquí la mejor receta de cookies de chocolate, yo ya he dejado claro que estoy perdiendo la memoria del todo y no me acuerdo.
Una mesa existencial
Esta mesa me hace replantearme la vida: ¿merece la pena seguir viviendo en pareja y que no me deje tener esta mesa? ¿Cuánto tendría que amenazar a mis hijos para que no la rompiesen? Te despistas un momento y te enamoras cuando menos te lo esperas, es lo que dice la gente, aunque creo que no se referían a una mesa DIY con cuatro cajas de Lego.
Y con esta ya van dos de mis marcas favoritas que he nombrado hoy: McDonald’s y Lego. Añades Disney y tienes mi perfil personal hecho.
Esto es todo esta semana. Muchísimas gracias por leerme, cada semana somos muchísimos más y eso, en una newsletter es dificilísimo de conseguir: intuyo que es porque me recomendáis a vuestros conocidos (la última en hacerlo ha sido mi amiga Paula, de The Singular Olivia, que habló de mí con su hermana y oye, qué alegría me dio). Así que gracias siempre.
Y gracias por estar ahí, por los mensajes, yo qué sé, por todo. Gracias (van cuatro ya, va a durar esto más que cuando había bises en los conciertos) también a Tamara (Disney Geeks), que me dijo el otro día que lee estos mails por lo que cuento al principio y no solo por las recomendaciones, siempre tengo la duda si le interesará a alguien todo lo que cuento y con que exista esa persona ya me vale.
Cosas que me dan reparo pero hago: daros las gracias siempre.














El martescito hoy es oro puro: Carina y no más audios me han hecho llorar de la emoción (he leído en algún comentario que hay gente que recibe audios de 15 MINUTOS. Tienen toda mi simpatía y compasión). El jersey me encanta, la mochila también, la mesa-lego… pero sin duda lo mejor ha sido lo del señor que tiene la cara del color de los risketos 🤣🤣🤣
No conocía a Carina y me venía de perlas para unos audios y oh … sorpresa, no admite audios de más de 15 min jajaja justo para los que si necesito un resumen