Martescito de recomendaciones: La comida mal vista
Abrir un bote de tomate frito y otras formas de rebeldía.
Olvidada en redes sociales. Ninguneada en restaurantes. Tapada en sociedad.
Hay un tipo de comida que está mal vista. Y la comes, claro que la comes. Y si Bad Bunny1 fuese español le habría dedicado un disco y de pronto te verías rodeada de miles de personas cantándole al tomate frito de bote.
Sí, de bote, no arrugues la nariz.
Hay unas comidas que están vetadas por el algoritmo y por la gente con ganas de tocarte la cuchara. Son comidas que no hacen bonito y, además, es simplemente mencionarlas y aparece un hater que te recomienda mejorarlas con algo casero. Que no quiero, que me dejes. Que me gusta la comida simple. Nací cuando ya existían los supermercados, gracias.
Pienso todo esto mientras me como una salchicha a bocados. Una salchicha de paquete con su fina línea de ketchup, así, nada más. Estaba cocinada, pero siempre siempre que las veo recuerdo el Interrail. Estábamos en París (uno muy diferente al que pisé con Patri, quizá porque han pasado 22 años), yo compré cosas para hacer ensalada y uno de mis compañeros de viaje invirtió su dinero en unos paquetes de salchichas, uno de pan de molde y un ketchup. Ni qué decir tiene que todos acabamos comiendo trampantojo de perrito caliente sin calentar. La salchicha de paquete es tan agradecida que cruda también te vale. Esas comidas de las que hablo suelen ser así, no te piden mucho a cambio de la gloria.
“No sabes ni lo que estás comiendo” me dirás cuando hablo de estas salchichas. ¿Acaso otras veces sí? No siempre. Y déjame decirte que no es que importe; sin ir más lejos, las gulas están en el top de las delicatessen actuales de mi casa. Digamos la verdad. No sé cómo el surimi está tan mal visto y dejar a las angulas/anguilas en peligro de extinción no.
Los macarrones con chorizo y tomate frito de bote. El arroz a la cubana que no es ni remotamente cubano. Un bocata de chopped cuadrado. Las patatas fritas con el caldo de berenjenas.
Puedo apreciar al máximo una comida elaborada, me encanta, pero no te voy a negar que esas comidas de salvación, un comfort food capitalista, me fascinan.
Cualquier cosa puede mejorar con ketchup. La tortilla francesa gana 2000 puntos.
Sé que no estoy sola. Lo noto en el ambiente. Se palpa en una mesa familiar cuando los adultos estamos deseando comernos las croquetas, los nuggets o los huevos rotos de los niños. No es comida de niños, es comida que quieres tú. Y eso que son ejemplos muchísimo más elaborados de lo que estarías deseando aceptar. Un fuet a bocados. Un arroz tres delicias recién descongelado. Un bote de fabada Litoral, es que POCO SE HABLA.
Lamentablemente, solo si a cada uno de esos platos le echásemos medio paquete de mozarella tendría cabida en redes sociales. Eso, o que Benito finalmente se nacionalice aquí y tarde dos minutos en descubrir que ni tartar de atún ni gyozas ni tosta con burrata… Lo que nos gusta es abrir un brick de tomate y repartirlo en un plato de Duralex lleno de pasta de supermercado y… Venga, no seamos ratas: si queremos un toque de gracia, nada de cebollino, unos taquitos de chorizo serán perfectos. Delicia.
¿Hay alguien aún viendo el Mundial?
Me está interesando poquísimo este Mundial (supongo que si no eres muy futbolera solo puedes dedicarle tu atención una vez en tu vida y la nuestra fue cuando ganamos). Ni siquiera la cosa de los aperitivos encaja del todo porque los horarios no se prestan.
Mira que en mi casa se cena a las 7 y los partidos de España están sucediendo a esa misma hora, pero resulta raro (vamos, que tengo falta de interés, claramente, supongo que porque aún me siento estadounidense, a pesar de Trump, y pasó tanto como ellos de ese Mundial que están acogiendo).
Si tú eres de las motivadas, me encanta esta idea a medio camino entre campo de fútbol para chapas y las brutalidades que se hacen los americanos para la Super Bowl. Más versión europea comedida.
Cuando hablo de lo de la Super Bowl me refiero a esto:
Una colección muy Martescita
No os penséis que sois las únicas que cuando veis algo con rayas pensáis en esta newsletter. No considero que esta moda venga por mí, pero quizá sí, nunca lo sabremos…
El caso es que la nueva colección de Nait Nait me vuelve loquísima. Necesito de una manera URGENTE la mochila para el ordenador.
Pero esta versión también se me puede caer en el pedido perfectamente:
(Bolsa de playa / Neceser)
Unas bragas menstruales que sí
¿Eres usuaria de bragas menstruales? Yo a tope. Para completar el trabajo de la copa o por las noches (que hay que quitársela para dormir). Lo que pasa es que tengo una amplia colección de Primark y me doy cuenta de que son insuficientes. Están tan mal hechas como todos los productos de higiene íntima en general.
Vamos, que no cubren la parte frontal de la braga, como las compresas. Se ve que el flujo sale donde los fabricantes digan y, por supuesto, nadie duerme boca abajo…
El caso es que el otro día fui a una presentación de Intimina, una marca de la que soy muy fan (mi copa es la Lily Cup One, la de principiante… estoy en modo principiante desde hace por lo menos 10 años, he usado unas cuantas porque las pierdo y así, pero siempre ese modelo). Resulta que tienen bragas menstruales que cubren toda la parte delantera.
No tienen el precio de las de Primark pero creo que merece la pena ir haciendo esta inversión…
La música, Ari, la música
Me cuesta un poco esta sección porque no os negaré que cambio poco últimamente… Bad Bunny va a salir fuerte en mi resumen de este año, eso seguro.
Pero bueno, os pongo una canción que siempre me pone de buen humor, estoy segura de que ni os la esperabais.
Asesinato para dos
El otro día fui a Teatros Luchana haciendo caso a mi amiga Rosa, que me recomendó su especialidad, una obra de teatro. No me dijo mucho más pero fíjate si es buena recomendando que solo con eso fue suficiente y fuimos a ver ‘Asesinato para dos’, que va a estar todo el verano.
Nos encantó. Son solo dos actores y muchísimos personajes, es increíble cómo te metes en la historia y con un poco de atrezzo y algún gesto recurrente reconoces a cada uno de ellos.
Para mí, un planazo fresquito (se agradece) que se completa, por supuesto, tomando algo en la terraza del bar de enfrente. Esas patatas con ajo… Bueno, ya me lo diréis.
Hasta aquí esta semana, la penúltima de la temporada. Para nada me está costando el final estas semanas… Nooooo. En absoluto necesito que me echéis una mano, por ejemplo, diciéndome qué recomendación recordáis más de esta querida y a la vez odiada newsletter (por lo mucho que os hago gastar a veces, no sé). A mis amigas, os aviso: vais a responder sí o sí, id preparándoos. Gracias por leerme y estar ahí, cada día un pasito más cerca de ser rica gracias a la escritura, aunque Substack haya hecho su primer evento en España y, por lo que sea, se les haya olvidado invitarme. Influencer, pero no mucho, más bien MUY POCO.
¿Os acordáis de él? Vino a España en junio, que es, en concreto, el mes en el que estamos, aunque no lo parezca.










Las patatuelas de Dia no salen de mi cabeza. A cambio, una cosita: prueba la fabada de Mercadona. Más sabor, más grasota, más mejor.
Pues cuando pruebes la fabada Campanal de bote monumento. Y lo de las bragas menstruales mucho por mejorar, yo recomendaba las de flujo medio de DIM y siempre agotadas